Más allá de las pantallas y las fronteras, nuestro equipo es el motor de todo lo que construimos. Los premios de este año fueron un recordatorio, fuerte y muy humano, de los valores que mantienen a la “belvolution” en movimiento.
Construir un equipo de clase mundial en un contexto global y principalmente remoto no es, para nada, una tarea sencilla. Pero al haber nacido completamente en este entorno, en Belvo encontramos distintas formas de mantener al equipo conectado, motivado y comprometido. Después de meses colaborando entre zonas horarias, nuestro offsite Belvolution funciona como un recordatorio muy tangible de quién está realmente detrás del código, los spreadsheets y la estrategia.
Uno de los momentos más esperados del offsite es los Belvo Awards, una ceremonia que es todo menos un evento formal lleno de discursos rígidos. Es ruidosa, a veces caótica, y este año estuvo liderada por dos personas que han vivido casi todos los capítulos de la historia de la compañía: Thiago y Dom.
Como veteranos de cuatro años en Belvo, llevaron al escenario algo que no se puede fabricar: quizá podríamos llamarlo “memoria institucional”. Su humor era de ese que solo se construye después de años de deadlines compartidos, haciendo que la ceremonia se sintiera menos como un evento corporativo y más como una comida familiar que ya hacía falta.
Los premios fueron diseñados para reconocer la cultura que realmente mueve la aguja en Belvo. Así que vayamos a lo importante: nuestros embajadores de marca premiados.
Ownership en los detalles
En Belvo hablamos mucho de “hacer que las cosas sucedan”, pero Montse —ganadora del Closer Award— nos mostró cómo se ve eso en la práctica. Es la persona que demostró que el ownership radical no se trata solo de ejecutar, sino también de tener la disciplina y la determinación necesarias para coordinar entre equipos y asegurarse de que nuestros productos generen valor real tanto para el negocio como para nuestros usuarios.
Mientras Montse se enfoca en cerrar y aterrizar, Caio —ganador del Pioneer Award— suele estar al inicio, empujando las cosas hacia lugares un poco incómodos, pero en el mejor sentido. Como una de las mentes detrás de nuestro motor de datos, Caio hace que la innovación ocurra gracias a una curiosidad incansable que lo lleva a preguntar “¿por qué?” hasta romper el status quo. Nos recuerda que, si nosotros no desafiamos nuestros propios procesos, alguien más lo hará.

Hacer del crecimiento un multiplicador
Belvo siempre ha apostado por la idea de que el talento no tiene límites, y Marcela —ganadora del Exponential Award— es prueba viva de ello. Su evolución durante el último año no solo se reflejó en su propio desarrollo profesional, aunque eso ya fue muy destacable, sino también en la manera en que impulsó a su equipo junto con ella. En una cultura que valora el crecimiento constante, Marcela se ha convertido en una verdadera multiplicadora.
Y luego está ese “pegamento” que mantiene unido al equipo cuando las cosas se ponen pesadas. Vicky —reconocida con el premio Culture Catalyst— fue celebrada por ser esa persona que hace que el valor de “fun-loving” no sea solo algo que decimos, sino algo que realmente vivimos. Tiene la capacidad de enfrentar los problemas más complejos mientras mantiene el ánimo del equipo arriba, recordándonos que nuestro mejor trabajo sucede cuando también disfrutamos con quién lo estamos haciendo.
Juntas, Marcela y Vicky sostienen gran parte del trabajo detrás de escena desde el equipo de Finance, manteniendo el motor en marcha, incluida la coordinación y el pago del bono de la compañía. Y sobra decir que, cuando se mencionó ese hito en particular, los aplausos fueron lo suficientemente fuertes como para hacer temblar las paredes.

Construyendo puentes y manteniéndose firme
En un equipo global, es clave que la diversidad no se quede solo en una métrica de People. En Belvo, es parte de nuestra realidad cotidiana. Nahuel —ganador del Bridge Builder Award— fue reconocido por ser el líder de IT que, literalmente, nos resuelve todo. Desde troubleshooting técnico hasta ser la primera cara amable que recibe a cada nuevo Belvoer, Nahuel construye una cultura de respeto y apoyo que hace que la distancia se sienta irrelevante.
Del otro lado de esa conexión está la resiliencia necesaria para sostenerla. Karla —ganadora del Unshakable Award— recibió este reconocimiento por liderar bajo presión con una calma que, francamente, es contagiosa. Nuestra “master of debugs” enfrenta los obstáculos como oportunidades de aprendizaje y no como callejones sin salida, aportando estabilidad cuando el entorno técnico se pone complejo.
El mayor reconocimiento del día fue para Renan, quien recibió el premio a Belvolution MVP. Renan es una referencia en innovación dentro de Belvo, representa al equipo de Intelligence y con frecuencia ayuda a convertir en realidad nuevas ideas de mejora de procesos basadas en IA. Él encarna nuestro norte como compañía y la confianza profunda que lo vuelve clave en nuestra evolución técnica.

Un toque extra de diversión
Entre las categorías principales, también hubo espacio para celebrar esas partes de nosotros que normalmente no aparecen en una evaluación de desempeño. Hubo aplausos para el premio a Best Pet Cameo —un guiño al adorable hurón y a las gallinas inquietas que han aparecido por sorpresa en más de una videollamada— y una ovación genuina para Most Epic Hair, que con total ironía terminó en manos de la cabeza más pulida y aerodinámica de toda la empresa: low-maintenance y eficiente, igual que los productos de Belvo.
Por qué hacemos esto
Cuando el offsite 2026 llegó a su fin, los premios se quedaron con nosotros como algo más que simples objetos físicos. Son un recordatorio de que la cultura no se construye en el vacío ni se escribe únicamente en un handbook. La construyen personas como Montse, Caio y Renan, y también todas las demás personas en ese salón que llegan cada día con curiosidad, resiliencia y sentido del humor.
No celebramos estos logros por cumplir con una casilla. Los celebramos porque, en un mundo remoto, tomarnos el tiempo para vernos y reconocernos es parte de cómo mantenemos vivo “Belvolution”.


