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Open Finance: ¿qué es y cómo se diferencia del Open Banking?

Open Finance: ¿qué es y cómo se diferencia del Open Banking?

El Open Finance es cada vez más popular, pero ¿de dónde viene, en qué se diferencia del Open Banking y cómo funciona realmente? 

Históricamente, las instituciones financieras tradicionales han sido las únicas responsables de almacenar y procesar los datos sobre la vida financiera de las personas. Por esta razón, nuestra comprensión de la información financiera -y de lo que podemos hacer con ella- se ha limitado casi exclusivamente a los servicios ofrecidos por los bancos.

O al menos así era hasta la llegada del Open Banking. Este movimiento estableció las normas que permiten a los particulares compartir su información bancaria con terceros a través de las API (Application Programming Interfaces). 

Esto significa que las personas pueden disponer de un canal seguro para compartir fácilmente su información bancaria con otras empresas. Gracias a ello -siempre con el consentimiento de cada individuo-, estas empresas pueden utilizar los datos bancarios para construir nuevos productos y servicios financieros vinculados a las cuentas bancarias de los usuarios y más adaptados a su situación y necesidades financieras específicas.

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1. Cómo empezó: necesidad de competencia

Uno de los primeros ejemplos de implantación del Open Banking tuvo lugar en el Reino Unido en 2016. Por aquel entonces, la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) emitió una norma que obligaba a los nueve bancos más grandes del país a permitir a las startups con licencia el acceso directo a sus datos. Lo decidieron a raíz de un informe en el que se constataba que los bancos más antiguos y grandes no «tenían que competir lo suficiente por el negocio de los clientes». 

El Open Banking nació entonces como uno de los remedios que idearon para fomentar más innovación y competencia en el sector financiero. Desde entonces, muchas cosas han cambiado: muchos otros países han adoptado regulaciones similares y nuevos actores digitales han florecido en todo el mundo aprovechando estos nuevos modelos de intercambio de datos.

2. De Open Banking a Open Finance

Sin embargo, la transformación no se ha quedado ahí. En las regiones en las que un gran porcentaje de la población aún no está bancarizada o no cuenta con servicios suficientes, como Latinoamérica, el impacto potencial del Open Banking era limitado. Porque, en ausencia de datos bancarios a los que conectarse, la gente seguiría sin poder optar a los productos y servicios recién creados.

Por eso, a medida que la regulación del Open Banking fue evolucionando, surgió un nuevo concepto en algunos países como México, donde las autoridades decidieron ampliar el alcance de este modelo a otra información financiera más allá de la bancaria.

«En México, decidimos llamarlo Open Finance porque todas las entidades financieras tendrán que compartir datos a través de APIs estandarizadas, no sólo los bancos. Esto abarcará a más de 2.000 proveedores financieros», explica Dorian Loyo, experta de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de México. 

3. Fuentes alternativas de datos

Gracias a esta evolución hacia el Open Finance, los datos procedentes de múltiples fuentes más allá de la banca pueden ayudar a construir servicios financieros innovadores y más inclusivos. Esto incluye los datos financieros de actores digitales como las grandes empresas tecnológicas, las fintechs o las plataformas de la economía colaborativa, así como de entidades tradicionales como las instituciones fiscales, los emisores de seguros, los minoristas o incluso los proveedores de servicios públicos como las compañías eléctricas. 

«Tanto si se trata de alguien que paga una factura de la luz mensualmente, como del teléfono o del agua, se está realizando una transacción. Y esos datos pueden ser aprovechados de muchas maneras para mejorar la vida financiera de las personas en términos de tener acceso a nuevos servicios», explica Tory Jackson, Head of Business Development and Strategy para Latinoamérica en Galileo. 

4. Mayor inclusión financiera

Así, bajo el paraguas del Open Finance, estas nuevas fuentes alternativas de información financiera no bancaria pueden ayudar a los innovadores financieros a obtener una visión más amplia de la actividad y las necesidades financieras reales de la población. Una que describa realmente sus transacciones diarias, aunque no tengan lugar en un banco. Como resultado, la base de clientes potenciales de las empresas aumenta, al igual que su capacidad para desarrollar servicios más relevantes y adaptados a ellos. 

  • Significa que los usuarios pueden compartir sus datos financieros -independientemente de su procedencia- con terceros a través de las API para acceder a nuevos productos y servicios de valor añadido que se adapten a sus necesidades específicas.
  • Esto da a los usuarios la propiedad real de sus datos, y la libertad de decidir cómo y cuándo quieren acceder y gestionar sus datos financieros, ya sea dentro de su aplicación de banca móvil o de cualquier otra herramienta que utilicen en su vida diaria.

Con el Open Finance también se hace posible el desarrollo de servicios financieros verdaderamente innovadores, gracias a modelos de negocio completamente nuevos que aprovechan fuentes de datos hasta ahora inexploradas. 

Un ejemplo concreto de cómo funciona esto es minu. Esta empresa mexicana está utilizando los datos de las plataformas de economía colaborativa para crear servicios financieros innovadores para trabajadores, gracias a las API de Open Finance. 

5. 2021, el año del Open Finance 

Estas características hacen que el Open Finance encaje perfectamente en Latinoamérica. Una región donde la vida financiera de los usuarios no transcurre exclusivamente entre las paredes de los bancos. En parte, porque una parte de la población aún está desatendida por las instituciones financieras tradicionales: sólo el 51% de los adultos de la región son titulares de cuentas bancarias. Y, cada vez más, porque los proveedores emergentes de tecnología financiera se dirigen a estos clientes con soluciones digitales.

Según nuestro informe Tendencias del Open Finance en 2021, en el que analizamos cómo están evolucionando estos modelos en Latinoamérica, este año se producirá un repunte en la adopción de estos modelos. Son varios los factores que impulsan este crecimiento, según los expertos, como un entorno regulatorio más favorable (especialmente en México y Brasil) y una mayor visibilidad sobre sus beneficios entre los usuarios finales y las empresas. 

Mientras que el 38.4% de los profesionales fintech en la región considera que la regulación sigue siendo el mayor desafío, según nuestra encuesta, el 90.2% piensa que las empresas deben adelantarse a ella y empezar a hacer movimientos para su implementación. Los proveedores de tecnología, como las plataformas API de Open Finance, ayudarán a construir las infraestructuras necesarias para hacerlo realidad, facilitando la transición a este nuevo escenario.

Si quieres saber más sobre Open Finance y su evolución en el ecosistema latinoamericano, descarga nuestro reporte:

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