Belvo

Así trabaja el equipo de ingeniería detrás de Belvo

Así trabaja el equipo de ingeniería detrás de Belvo

La misión de Belvo es todo lo ambiciosa que puede llegar a ser: queremos transformar las instituciones bancarias y financieras tradicionales de Latinoamérica en un conjunto de APIs públicas y herramientas modernas de desarrollo.

Nuestra plataforma conecta a consumidores y empresas con sus datos financieros a través de APIs públicas, algo que los jugadores tradicionales del sector han hecho difícil en el pasado, a menudo de forma involuntaria, frenando la innovación en el espacio fintech.

Este desafío requiere un enorme esfuerzo por parte de los equipos de Producto e Ingeniería de la compañía. Por eso, y empezando con este artículo, queremos abrir una ventana a la cultura, actividades, procesos y decisiones del equipo de Ingeniería. Creemos que esta es la mejor manera de que los potenciales ‘belvoers’ puedan entender quiénes somos y cómo trabajamos.

👩🏽‍💻 Hacemos que las cosas pasen

Uno de nuestros valores es literalmente «hacer que las cosas pasen». Es decir, la capacidad de aportar valor a nuestros clientes, sin importar las circunstancias. Esto es algo que nuestros fundadores inculcaron desde el principio en la cultura de la empresa, y está presente y se siente en cada decisión y conversación que tenemos. En Belvo huimos de la ‘parálisis por análisis’ y de quedarnos atascados por pensar demasiado las cosas o buscar continuamente la perfección, en lugar de simplemente ejecutarlas.

Por eso, nos centramos en crear y lanzar software para nuestros clientes, más que en buscar la perfección arquitectónica de cada cosa que construimos. Y esto no algo que digamos a la ligera: es una de las cualidades que buscamos en nuestros procesos de contratación. En nuestro día a día, es más probable que nos encuentres añadiendo nuevas recuperaciones automatizadas de errores y llamadas, que tratando de exprimir milisegundos de un nuevo protocolo RPC.

Nos gusta lanzar software elegante y sólido, pero es importante ser conscientes de que nuestras aplicaciones van a estar en un estado constante de cambio en el futuro inmediato, a medida que sigamos creciendo y haciendo madurar nuestros productos. Por lo tanto, la flexibilidad y la adaptabilidad son más importantes que la belleza arquitectónica.

📊 ‘Data-driven’

En Belvo, tomamos decisiones basadas en datos objetivos, o ‘hard data’. Este es un hábito generalizado que está presente en todos nuestros procesos y nuestra toma de decisiones.

Podría decirse que incluso hemos llegado a desarrollar una ligera (y saludable) aversión a tomar decisiones sin contar con datos sólidos que las respalden. Y no es algo que haya sucedido por arte de magia: hemos ido adquiriendo esta costumbre como compañía a base de hacer preguntas tan simples como estas cuando entrevistamos a potenciales candidatos:

«¿Cómo reconciliarías estas soluciones conflictivas?»
«¿Qué haces cuando te enfrentas a la incertidumbre?»
«Si has descubierto un error de deuda técnica en la base de código en la que estás trabajando. ¿Cómo trazarías un plan para mejorarla?»

Buscamos respuestas basadas en datos y a personas con mentalidad analítica que basen su razonamiento y próximos pasos en datos.

🔎 Poniendo el foco en el valor diferencial

Creemos que mantener la complejidad de la ingeniería bajo control es clave para preservar la velocidad de desarrollo y la evolución a largo plazo de una plataforma como Belvo. Hacemos un esfuerzo explícito para resolver los problemas que encontramos cada día aprovechando las herramientas tecnológicas de las que disponemos, en lugar de añadir más piezas nuevas al rompecabezas y por lo tanto hacerlo todo más complejo de mantener a largo plazo.

Por ejemplo, hemos elegido deliberadamente usar sólo dos lenguajes de programación bien establecidos para construir Belvo: Python (para el 95%+ de nuestro código de backend) y Javascript (para frontend y ciertas tareas de backend).

Sabemos que para algunas tareas o proyectos específicos, un lenguaje de programación o tecnología diferente podría ser mejor. Sin embargo, tratamos de optimizar las opciones de ingeniería «globalmente» en lugar de «localmente». Nuestro objetivo es asegurarnos de que el equipo sea capaz de mantener nuestro stack tecnológico de forma cómoda y a largo plazo, sin importar cómo nos organicemos o quienes formen parte del equipo dentro de unos años. Apostar por un stack tecnológico más pequeño lo hará todo más fácil.

Para mantener la complejidad bajo control, también hacemos un uso intensivo de servicios gestionados por terceros. Bases de datos, colas, registro, monitoreo, orquestación, son todos problemas resueltos para los que podemos aprovechar AWS u otros proveedores.

🏎 Desarrollo de productos rápido y sostenible

Debido a que nos dedicamos a construir APIs, SDKs, y otros tipos software de infraestructura, creemos que nuestros productos tienen que pasar por controles técnicos más altos que la mayoría de plataformas SaaS (Software as a Service).

Para ello, necesitábamos una metodología de desarrollo de producto que nos permitiera lanzar nuevas características rápidamente, pero al mismo tiempo nos concediera el ancho de banda para la arquitectura, la infraestructura y el trabajo de seguridad necesarios para mantener nuestro alto nivel técnico.

Esto lo conseguimos siguiendo un ritmo fijo de actividades de planificación y desarrollo que fusiona las características del producto, la seguridad, la arquitectura y las prioridades de la infraestructura.

Seguir esta cadencia elimina la incertidumbre y nos da una línea de base sobre la que mejorar. A cada equipo de ingeniería de Belvo se le pide que mantenga y priorice continuamente una lista de los proyectos más importantes cubriendo la seguridad, la infraestructura y la arquitectura. Un ejemplo reciente de esto fueron las mejoras que hicimos en cómo hacemos CI/CD, un protocolo de encriptación de servicios cruzados y una nueva batería de pruebas E2E utilizando dispositivos móviles reales.

Cada una de estas iniciativas se evalúa en relación con nuestros objetivos empresariales, y hacemos una estimación para poder tomar una decisión conjunta sobre cuáles son las áreas más importantes en las que queremos centrarnos en cada trimestre. Después empaquetamos nuestra hoja de ruta para el trimestre y la dividimos en iteraciones de dos semanas.

Todo este proceso está alineado con los OKRs globales de la compañía, que luego se reflejan en los departamentos y equipos. Tenemos una absoluta fijación por seguir nuestros OKRs. No importa qué nos encontremos por el camino: no nos desviamos de la hoja de ruta a no ser que contribuya a alcanzar nuestros objetivos. Esto hace que siempre estemos centrados en lo que realmente importa, y eliminemos el ruido y las distracciones.

🚶🏾‍♀️ Paso a paso

En Belvo, la evolución de nuestra arquitectura se hace paso a paso. Tratamos de diseñar nuestras soluciones para resolver los problemas que tenemos en el presente, junto con las proyecciones de crecimiento que tenemos para el próximo trimestre. Y teniendo encuentra nuestro ritmo de crecimiento, esto a menudo significa que necesitamos soluciones que funcionen en nuestro orden de magnitud actual, pero también en el que está por encima de él.

Tendemos a no mirar más allá de esta ventana de dos trimestres para evitar decisiones prematuras de ingeniería y optimizaciones en nuestra plataforma. Las delimitaciones de nuestros productos y sistemas se están expandiendo y poniéndose a prueba cada día a medida que Belvo crece. Por eso, creemos que es importante evitar tomar decisiones respecto a nuestra arquitectura que sean demasiado definitivas, demasiado pronto. En nuestro caso, la ventana de dos trimestres es el equilibrio justo entre una decisión arquitectónica pragmática y una visión a largo plazo.

🌎 Trabajo en remoto: la confianza es la base

En el momento de escribir este artículo, más del 70% de las personas de los equipos de gestión de producto, ingeniería y diseño de Belvo trabajan (permanentemente) a distancia. Una cifra que incluye tanto a los responsables de equipo como a colaboradores individuales.

Desde sus inicios, Belvo ha operado como una empresa a distancia. Aunque tenemos oficinas en CDMX, São Paulo y Barcelona, trabajamos de manera remota en todo lo que hacemos: procesos, comunicación, herramientas, beneficios y cultura en general.

Hemos dedicado tiempo a perfeccionar nuestros procesos para asegurarnos de que este sistema funciona bien, independientemente de las diferencias de ubicación física y de zonas horarias. Nuestro proceso de incorporación de nuevos empleados, por ejemplo, empieza con una detallada lista que hacemos llegar por correo electrónico a cada persona unos días antes de que se incorporen y que contiene una mezcla de contenido preparado con antelación y sesiones interactivas. Así, cada miembro del equipo sabe exactamente qué esperar cuando abre su portátil por primera vez, independientemente del continente en el que se encuentre.

En general, creemos que los equipos remotos prósperos parten de una base sólida de confianza, y por eso nos centramos en medir los resultados reales de nuestro trabajo, en lugar de la ubicación física desde la que trabajamos. Esto es algo que se construyó en el ADN de Belvo desde sus comienzos en 2019, cuando algunos de los primeros empleados ya trabajaban a distancia. Nos centramos en los datos, métricas y resultados, y esto ha fomentado una cultura de confianza y eficiencia en toda la organización.

🤗 ¿Te interesa unirte al equipo?

Belvo está creciendo y estamos buscando compañeros de equipo que compartan nuestra visión y valores culturales. Si crees que estás alineado con ellos, ¡nos encantaría conocerte!

Ahora mismo estamos buscando estos perfiles, visita nuestra página de carreras para saber más.

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Estamos deseando saber qué vas a construir