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Trabajo remoto: ¿cómo es comenzar un nuevo empleo en la distancia?

Sergio

Sergio

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Trabajo remoto: ¿cómo es comenzar un nuevo empleo en la distancia?

¿No te resulta extraño? ¿A qué hora te despiertas? ¿Cómo te llevas con tus compañeros? Son algunas de las preguntas que a menudo me hacen mis amigos cuando les cuento que trabajo a distancia desde un país diferente, en una zona horaria diferente, y con personas a las que (todavía) no he conocido en persona.

El pasado mes de mayo decidí unirme a Belvo como ingeniero de ‘backend’. La empresa funciona con un formato híbrido, que combina el trabajo de equipos distribuidos y en remoto. Y, como estamos viviendo tiempos extraños, sabía que mi incorporación sería diferente a lo que estoy acostumbrado. Aunque no imaginaba que me encontraría con algo totalmente inesperado.

Un ‘onboarding’ a distancia

Cuando comencé a trabajar en esta startup –de tan solo un año de vida–, descubrí que era un mundo aparte. Incluso antes de mi primer día, mi proceso de incorporación ya había comenzado. Unos días antes de empezar recibí un correo electrónico con acceso a Slack y un enlace a documentación interna de la compañía. No pude resistirme, así que ya pude echar un primer vistazo a cómo era la cultura interna de Belvo. Revisé archivos de presentaciones pasadas y mensajes de chat. Era un poco como si estuviera viendo antiguos álbumes de fotos con los recuerdos de la compañía. Por ejemplo, encontré comentarios sobre cuando la empresa firmó su primer cliente, o cuando su plataforma se lanzó en vivo por primera vez.

Durante mi primera semana, empecé a aprender más sobre la estructura de Belvo y sobre cómo funciona su producto desde dentro. Hablé con personas de diferentes equipos y pude hacerme una buena idea general de cómo funciona la empresa. Una cosa que me gustó es que todos los empleados que entran en la compañía se convierten en usuarios de Belvo. No importa si eres un ingeniero o no: todos experimentamos el proceso para implementar nuestro producto y hacer llamadas a la API.

Otra cosa que me ayudó a aprender más sobre la compañía fue la gran cantidad de documentación estructurada. No tardé en darme cuenta de que el equipo se había esforzado por documentar todos sus procesos. Pude aprender cosas específicas sobre nuestra infraestructura y encontrar políticas internas y flujos de trabajo.También encontré un archivo con fotos de antiguos logotipos y del equipo fundador de la empresa en sus primeros días. Me resultó interesante ver cómo la compañía había evolucionado a lo largo del tiempo, e incluso encontrar divertidos memes sobre la gente que acababa de conocer.

Por supuesto, la documentación no era la única fuente de información. Aquí en Belvo mis compañeros me han ofrecido su ayuda sin siquiera preguntar desde el primer día. Si necesitas una mano, tus compañeros siempre están a un mensaje de distancia.

Por cierto, también recibí en mi casa un paquete sorpresa que me enviaron hasta México:

Mañanas de equipo y tardes de concentración

En Belvo hay parte del equipo que trabaja desde nuestras oficinas en Brasil, México y España. Pero también muchos empleados que, como yo, trabajan al 100% en remoto desde diferentes lugares. 

Como en mi caso estoy basado en el norte de México, la primera parte de mi día es cuando todos coincidimos. Como equipo, todos los días tenemos una breve reunión de repaso (‘daily standup’) que aprovechamos para sincronizar nuestro trabajo y pedir ayuda si la necesitamos. A continuación, quedan entre tres y cuatro horas antes de que el equipo europeo termine su jornada. Esta es la ventana perfecta para tener reuniones con mi responsable, hacer la retrospectiva del último ‘sprint’, y jugar un poco de “póker de planificación” para preparar las entradas del próximo ‘sprint’.

Cuando se cierra esta ventana en la que nuestros horarios coinciden, mi tarde toma un ritmo más tranquilo. Es el momento perfecto para concentrarme y dedicarme a tareas que requieren trabajo ininterrumpido. Además, como estoy en la misma zona horaria que la mayoría de nuestros clientes, estoy pendiente en caso de que suceda algún imprevisto.

«Después de seis meses en Belvo he aprendido que todavía podemos crear cosas geniales sin estar en la misma habitación»

Si por alguna razón necesito comentarle algo a mi equipo pero su ventana de trabajo se ha cerrado, no les envío mensajes. Lo que hago en su lugar es programar un correo electrónico. Así, el mensaje les llega cuando yo estoy durmiendo, y ellos acaban de empezar su nueva jornada. De esta manera mantengo a mi equipo actualizado sin molestar a nadie después de sus horas de trabajo. En el caso de que me encuentre con un bloqueo con alguna de mis tareas que no pueda resolver, simplemente voy a la lista de tareas pendientes del ‘sprint’ y empiezo a trabajar en la siguiente. Al fin y al cabo, el trabajo está siempre planificado y priorizado con antelación por nuestro equipo de producto. Así que siempre sé por dónde seguir. 

Cafés virtuales para conocernos

Cada semana, programamos un descanso para tomar café con un compañero. Puede ser con alguien de tu equipo o con algún compañero o compañera que trabaje en un departamento completamente diferente. Esto es precisamente lo que lo hace divertido: nunca sabes con quién te vas a encontrar. Además, es agradable conocer a la gente con la que trabajas fuera del contexto laboral. Por ejemplo, aprendí que recoger setas es algo típico en España, y que uno de mis compañeros construye rampas para patinar durante los fines de semana.

Conexiones en la distancia

Algunos se preguntarán: ¿Y qué hay de la magia de trabajar codo a codo? ¿Qué hay de esa sensación de estar colaborando con alguien en persona para crear nuevas ideas juntos? Después de seis meses en Belvo, he aprendido que todavía podemos crear cosas geniales sin estar en la misma habitación. Desde México 🇲🇽 hasta Brasil 🇧🇷. Desde España 🇪🇸 a Grecia 🇬🇷. Esto se ha convertido en la nueva norma para mí y estar alejados físicamente me ha dado la oportunidad de trabajar con gente de todo el mundo. De hecho, ahora hay personas de unas  12 nacionalidades diferentes en la empresa (y son cada vez más).

Gracias a esto, cada día escuchas diferentes historias, acentos, ¡e incluso puedes conocer a sus mascotas! Así que aprendes a disfrutarlo y te das cuenta de que es perfectamente posible construir conexiones sin compartir el mismo espacio físico.

Finalmente sucedió

Después de medio año trabajando en remoto, por fin pasó: tuve la oportunidad de conocer a algunos de mis compañeros en persona por primera vez. No voy a mentir: algunas personas no eran tan altas como yo esperaba, pero aparte de eso no me sentí como un extraño en lo absoluto. Fue divertido aprender qué tipo de cosas hacen mis compañeros de Ciudad de México en su día a día y conocerlos aún mejor. Ahora estoy deseando conocer a más compañeros, pero mientras tanto vamos a seguir con lo que hemos estado haciendo hasta ahora: construir la plataforma de APIs financieras líder en Latinoamérica, de forma distribuida.

Si te gustaría formar parte de un equipo híbrido, distribuido y remoto como el nuestro, echa un vistazo a algunos de los perfiles que estamos buscando.

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Estamos deseando saber qué vas a construir